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Capitulo Cinco Un Estudio
Psicoanalítico sobre la Relación Líder-Feligresía en la Iglesia “La Luz del
Mundo”
Dr. César Mascareñas de los Santos
[*]
Dr. Jorge Mascareñas Ruiz [**]
Introducción
El cerebro humano está conformado por miles de millones de células
distribuidas en más de cien áreas y doce lóbulos diferentes. Gran parte de su
funcionamiento sigue siendo un misterio, sin embargo, casi todo lo que ocurre
en el comportamiento humano, normal y anormal, puede atribuírsele a este órgano
en conjunción con el sistema nervioso central. [1]
La medicina, particularmente la
psiquiatría, estudia y analiza desde una perspectiva científica los fenómenos
de la conducta y del comportamiento del hombre. Teniendo entre sus objetivos,
el conocimiento de dichos mecanismos de funcionamiento, es posible llegar al
diagnóstico de las patologías mentales que existen en el ser humano y formular
terapias médicas adecuadas con el fin de tratar enfermedades a nivel individual
y grupal.[2]
Antecedentes,
métodos y materiales En 1994, el doctor Steven Kent, investigador de la Universidad de
Edmonton, en Alberta, Canadá, publicó un estudio psicohistórico del
controvertido líder de un grupo religioso conocido como La Familia (antes Los
Niños de Dios).[3]
En éste, se examinan con profundidad los rasgos característicos de la
personalidad de David Berg, las causas de los mismos, y sus efectos en el
comportamiento social de sus seguidores. Para dicho análisis el doctor Kent
utilizó como fuentes, datos autobiográficos de las cartas escritas por Berg a
sus feligreses, y entrevistas con familiares y ex miembros (incluida una de sus
hijas) que lo conocieron personalmente. Este estudio ha tenido amplia
aceptación en el ámbito académico por su impecable ética y metodología
científica.[4]
Erick Erickson también realizó estudios, utilizando el método de
investigación psicohistórico para examinar la personalidad de figuras
religiosas como Martín Lutero[5]
y Mahatma Gandhi[6]
(sus conclusiones fueron publicadas en 1958 y 1969, respectivamente). A estos
trabajos se suman los de Thompson, en 1963, y los de Moore, en 1974, sobre el
fundador del Wesleyanismo.[7]
Científicamente, el método
psicohistórico es adecuado para estudiar y evaluar las causas del
comportamiento y la personalidad de individuos que por razones de tiempo o
espacio no están accesibles para hacer una investigación médica directa. Además
es efectivo para estudiar las repercusiones de dichas personalidades en el
ámbito social y hacer diagnósticos presuntivos.
En el caso particular de este análisis, hemos seleccionado el citado
método para estudiar la personalidad de Samuel Joaquín Flores. Las razones son
obvias. El máximo líder de La Luz del Mundo ha rehusado sistemáticamente dar
una explicación a la sociedad mexicana acerca de las acciones que se le imputan.[8]
Al mismo tiempo, es remota la posibilidad de que acepte la invitación de alguna
asociación médica para ocupar el diván del psiquiatra. Así lo demuestran al menos las
negativas que ha presentado a nuestras reiteradas invitaciones para establecer
un diálogo personal.[9]
Afortunadamente, la ciencia no nos
deja atados de manos en casos así.
Existe un método adecuado y efectivo que respalda nuestras impresiones
diagnósticas y lo que se desprende de ellas.
El material que se revisó para la
elaboración de este estudio consiste en su mayoría de fuentes primarias de
información cuyo contenido, a la luz de la crítica externa e interna, fue
hallado genuino y relevante. A continuación se especifican algunas de las
principales fuentes de la investigación:
Los propósitos de esta edición nos
impiden hacer un desglose más amplio de dichos materiales, los cuales se
encuentran a disposición de la comunidad académica para cualquier investigación
subsecuente.
breve
cronología histórica
Para tener un panorama de lo que sucede actualmente en La Luz del
Mundo, es necesario recurrir a la historia y conocer los inicios de la
misma.
La Luz del Mundo, cuyo nombre
completo actualmente es “Iglesia del Dios Vivo, Columna y Apoyo de la Verdad,
La Luz del Mundo”, fue fundada en 1926 por Aarón Joaquín, padre del actual
líder Samuel Joaquín Flores. Aarón, líder místico y máxima autoridad
indiscutible en la organización, desempeñó labores consideradas apostólicas
durante casi 40 años. Fue un dirigente carismático que logró influir en la
conducta de muchas personas en aquel tiempo. Pronto se le comenzó a venerar
como profeta y apóstol de Dios en un sentido exclusivista y
absoluto.[10] Alrededor de la figura de Aarón Joaquín
se fabricó un halo de misterio y sobrenaturalidad que le otorgaría peculiar
influencia y control sobre sus seguidores.[11] Posteriormente, su figura sería
percibida por seguidores incluso como la de un nuevo Mesías.[12]
Fue a la sombra de esta singular
imagen paterna que creció su hijo Samuel Joaquín Flores (Fig. 1).
Al morir Aarón Joaquín, en 1964
(suceso ocurrido en condiciones poco claras), el puesto de máximo líder en La
Luz del Mundo quedó vacante. Al parecer el deceso del fundador fue inesperado;
no se explicaría de otra manera el hecho de que no se anunciara previamente el
nombramiento público de un sucesor. Sin embargo, este lugar fue ocupado por
Samuel Joaquín al día siguiente de la muerte de su padre, a la edad de 27 años. [13]
Al tomar posesión de su nuevo cargo que incluía las prerrogativas de rey,
sumo sacerdote y profeta, empezaron
a aflorar los rasgos característicos de la personalidad de Samuel Joaquín,
evolucionando éstos posteriormente, hasta consolidar los rasgos patológicos de
su carácter actual. Durante ese periodo inicial, Samuel Joaquín obtuvo la
hegemonía del grupo y logró vindicar su liderazgo, esto después de un lapso de
pugnas internas y cuestionamientos a su legitimidad.[14]
A partir de ese entonces su figura al interior de la organización se agigantó,
reconociéndosele eventualmente incluso, atributos mesiánicos y de divinidad[15]
(ver tabla 2).
Al ocupar el sitio de jerarca
supremo de su Iglesia y al encontrarse este puesto vinculado con altas
expectativas de carácter político y mesiánico, Samuel Joaquín desarrolla una
condición psiquiátrica patológica para poder sobrellevar el peso de la recién
adquirida posición.[16]
Esto lo evidencian, entre otras cosas, la obsesión paranoide por la formación
de una elite interna a la cual demanda lealtad absoluta y obediencia
incondicional a su persona.[17]
A esta elite se le conocería después con el nombre de Los incondicionales.
Impresiones
Diagnósticas sobre el Caso Samuel Joaquín
La evidencia recogida desde ese periodo hasta la actualidad indica que
a partir de su ascenso como líder máximo de La Luz del Mundo, Samuel Joaquín
presenta un trastorno psiquiátrico conocido como narcisismo maligno
o, en su defecto, un tipo de psicosis llamada trastorno delirante paranoide.
Ambas patologías se muestran similares en sus manifestaciones externas, pero
difieren en su dinámica interna. El trastorno delirante paranoide se
caracteriza por presentar pensamientos omnipotentes y persecutorios que hacen
que la persona no distinga la realidad de la fantasía, en lo que se refiere a
su propia identidad.[18]
El narcisismo maligno, por su parte, presenta cuadros externos similares a los
de la psicosis, sólo que en este caso el enfermo siente inconscientemente ser
un personaje superior.[19]
Pero cuando el paciente narciso presenta rasgos sociopáticos, el hecho de ser
un gran personaje no es algo inconsciente, sino que finge conscientemente el
serlo. Esto es, en la psicosis se desconoce la verdadera identidad y la
delusión es real, mientras que en el narcisismo por momentos, se simula a
través de la grandiosidad patológica para obtener ventajas y gratificaciones a
costa del engaño de los demás. En las dos enfermedades se observan
delirios de grandeza y comportamientos paranoides aunados a una gran falta de
sensibilidad respecto a otros seres humanos
y a la excesiva demanda de atención personal. [20] Ideas
delirantes y paranoia Una idea delirante se define según la
psiquiatría como “una creencia falsa, la cual no es susceptible de modificación
o de corrección por persuasión lógica o por la exposición de evidencias
contrarias”.[21]
Las ideas delirantes paranoides son aquellas que se
caracterizan por presentar obsesiones de persecución, de ser seguido,
observado, de complots inexistentes, etcétera.[22]
El delirante paranoide genera a su alrededor un ambiente de hostilidad y
agresión. Su condición le provoca, asimismo, un estado continuo de ansiedad.[23] Como se mencionó anteriormente,
desde los inicios de su liderazgo, Samuel Joaquín presentaba comportamiento
paranoico, y una evidencia fue la formación del famoso grupo de Los
incondicionales, hombres y mujeres a quienes exigía de por vida una
sumisión sin límites. Así, Samuel Joaquín escribe en una ocasión a sus
seguidores inmediatos lo siguiente: Quiero que en vuestra ocupación estudien, en el diccionario, y en
su propia comprensión lo que significa la palabra INCONDICIONAL (sic)
a) en lo espiritual, b) en lo moral y c) en lo material. Quiera Dios, que
siempre haya en vosotros el espíritu de fortaleza que me presentasteis al
principio, para que con sinceridad trabajéis a mi lado... [24]
Además de la creación de un grupo
especial de hombres y mujeres incondicionales en lo moral
(con todo lo que esto puede implicar), la angustia que provocan a Samuel
Joaquín las obsesiones paranoicas, lo impelen también a refugiarse tras un
impresionante cuerpo de seguridad personal para poder desempeñar tranquilamente
sus labores pastorales. Así, se rodea de una escolta de guardaespaldas que
protegen en todo momento su casa, bienes y persona.[25]
¿Por qué un líder religioso, con fines presumiblemente pacíficos requiere a sus seguidores juramentos de
por vida exigiendo incondicionalidad en lo moral? ¿Para qué necesita un
ejército de guardaespaldas y crea cuerpos especiales de seguridad para vigilar
la colonia donde reside?[26]
¿Que necesidad tiene de instrumentar un sofisticado sistema, para allegarse
información de los movimientos de cada uno de sus feligreses?[27]
¿Cuál es la motivación detrás de los estrictos controles de entradas y salidas
de la colonia La Hermosa Provincia, sede de La Luz del Mundo y lugar permanente
de residencia de su líder?[28]
Los delirios paranoicos nos dan la explicación.
Dx
diferencial
Retomando el diagnóstico diferencial, cabe señalar que en el caso del narcisismo
maligno, cuando se encuentran rasgos sociopáticos,
se tiende a encubrir conscientemente el estado paranoico; hay momentos en que
el enfermo pierde contacto con la realidad y cae en un delirio psicótico. Esto
es, por momentos cree realmente que está siendo perseguido y atacado, cuando
las evidencias objetivas dicen lo contrario. Después de episodios como éstos,
viene un estado de lucidez. En otras palabras, el contacto con la realidad del narciso
maligno es variable, entrando y saliendo de los estados
delirantes.[29]
A esto se le llama pérdida de la experiencia subjetiva de la realidad. Por el contrario, el psicótico con
trastorno delirante paranoide tiene una pérdida permanente
de contacto con la realidad, esto incluye ideas “claras” de que se es
constantemente perseguido.[30]
Es importante recalcar que el diagnóstico diferencial entre ambas entidades
nosológicas, sólo se puede conocer a través de un examen psiquiátrico directo. Delirios
de grandeza: de alejandro magno al rey salomón Los delirios son distorsiones de la percepción de la realidad.
El enfermo con delirios de grandeza tiene una interpretación equivocada de su
identidad. Altera de tal forma la realidad, que cree en sus
fantasías y se percibe a sí mismo como un ser omnipotente, grandioso o místico.[31] Existe suficiente evidencia médica
para diagnosticar que el líder principal de La Luz del Mundo presenta un cuadro
clínico de delirios de grandeza. Según las evidencias recabadas, a Samuel
Joaquín le complace que se le lean porciones de la vida de Alejandro el Grande
mientras se encuentra en la cama, rodeado de quienes han sido llamadas
irónicamente Las vestales.[32]
Éste es un grupo de mujeres que ha hecho el voto de incondicionalidad y
que tiene entre sus propósitos atender sus necesidades sexuales e incluso
reclutar adolescentes y jóvenes para estos y otros fines. Dicha conducta ha ido
acompañada, según entrevistas con gente cercana a él, de exabruptos que
terminan en violaciones, abusos sexuales (incluso a menores) y agresiones
físicas con tintes sadistas. Otras escenas de la vida íntima de
Samuel Joaquín junto con sus damas de compañía, nos ayudan a completar el
cuadro. Un hallazgo de las investigaciones que a menudo suelen salir a la
superficie y en las entrevistas con víctimas de abuso sexual, se resume en
escenas frecuentes como ésta: Samuel Joaquín sumergido en una suntuosa tina de
baño, siendo enjabonado, perfumado y masajeado por un séquito de servidoras
desnudas, incluyendo siempre algunas niñas y adolescentes. En este caso, la
argumentación más consistente que ofrecía Samuel para justificar su conducta
era su investidura de rey al estilo antiguotestamentario,
identificándose con el rey David o Salomón.[33]
En el contexto de estas escenas, reminiscentes de los excesos de antiguos
emperadores romanos y papas al estilo Borgia, no ha sido infrecuente la
solicitud por parte de Samuel Joaquín de que incluso niñas le ofrendaran (con
connotación religiosa) su virginidad al varón de Dios,
por ser esto algo único y especial
que regalarle.[34]
Con este argumento, distintas jóvenes fueron persuadidas para sostener
relaciones con Samuel Joaquín, e invariablemente en el caso de las que han sido
violadas, se intentaba consolarlas y santificar
dicha conducta.[35]
La personalidad del máximo líder de
La Luz del Mundo es ciertamente, multifacética. Además de lo anterior, Samuel
Joaquín tiene fijaciones con personajes como Adolfo Hitler. Así lo refiere
quien fue uno de sus más cercanos colaboradores. En 1986, durante uno de los
desfiles anuales del mes de agosto en la colonia La Hermosa Provincia (y
posteriormente a haber leído un libro sobre el dictador nazi), Samuel observaba
los contingentes juveniles de La Luz del Mundo desfilar en formación militar,
saludando, con himnos y estandartes: “Quiero que vayas y provoques a los
jóvenes para que se entreguen a mí; a mí; así como las juventudes alemanas se
entregaban a Hitler”[36],
exclamaba exaltado Samuel Joaquín al entonces director de su revista y
secretario del brazo político de su agrupación.[37] Las obsesiones con Adolfo Hitler,
sin embargo, no paran allí. Reflejo de esto es la estructura paramilitar del
cuerpo de protección social de La Hermosa
Provincia, que está inspirado en la ideología nazi. Este cuerpo que utiliza
insignias, uniformes, entrenamiento policiaco y equipos de comunicación, se
conforma por jóvenes de ambos sexos.[38] Así, el máximo líder de La Luz del
Mundo se comporta en ocasiones como rey, o como conquistador grandioso; en
otras, manifiesta personalidad de estadista o antigua divinidad pagana que
demanda para su veneración el que se le ofrenden hímenes en ritos sexuales.
Todo depende del lugar y del momento en que se encuentre. Para completar el cuadro delirante,
Samuel Joaquín cree también ser el Mesías. En una carta firmada personalmente y
dirigida a sus seguidores, hace una analogía de su persona con Cristo, y de sus
feligreses con el cuerpo de Cristo.[39]
En la Santa Cena celebrada en el año de 1986 en el templo principal en la
colonia La Hermosa Provincia, se autoproclamó, el Cristo.[40] Los
magnificentes tronos alados donde suele sentarse en determinadas
festividades religiosas y las imágenes de enormes querubines dorados postrados
ante él cuando habla en público (Ver Fig. 2), son otra evidencia clínica de los
delirios de grandeza.
La himnología de La Luz del Mundo es
sorprendente por su gran cantidad de alusiones mesiánicas hacia la figura de
Samuel. Las siguientes porciones de este himno lo ilustran así:
Aparte de las
concepciones que de sí mismo tiene el principal jerarca de la iglesia La Luz
del Mundo, es importante también conocer cómo es percibido y tratado por sus
seguidores.
Usted es el Ángel, que Dios nos
ha enviado para salvación, por eso le damos la honra y la gloria al gran
salvador.[42]
Cómo te amo Samuel, a ti, estoy
contento Samuel, por ti, porque tú cuidas mi vida, porque tú cuidas mi alma,
porque tú cuidas mi cuerpo del mal.[43]
Un ministro de La Luz del Mundo,
refiriéndose a Samuel Joaquín afirma que su máximo líder tiene potestad para
redimir, justificar, santificar, gobernar la Iglesia, para dar salvación y vida
eterna.[44] En una escena reveladora, durante
la máxima festividad religiosa de La Luz del Mundo, en 1986, en el momento en
que Samuel Joaquín hace su entrada al templo principal se escucha gritar por el
micrófono al maestro de ceremonias lo siguiente: Aleluya, véanle venir, es la Gloria de Dios.
Gloria sea al Señor. Qué hermoso es verlo...[45] Hablando del templo en relación al
líder, también se dice: “Es allí donde habita físicamente el verbo redivido (sic)
del Dios verdadero, el hijo predilecto del Altísimo: el Hermano Samuel Joaquín
Flores”.[46] Así también, una conmovida feligrés
atribuye poderes de omnipresencia a su líder, y esto es
publicitado con evidente agrado por los editores de la revista oficial: “Me
gustaría decirle al mundo que hay sobre la tierra un Varón de Dios y lo más
lindo es que El está en todas partes, no es necesario
estar en Guadalajara para verlo, yo lo veo aquí en el Ecuador, siempre a
nuestro lado”. [47] Las anteriores percepciones acerca
de Samuel como Mesías no sólo son permitidas
por el líder, sino aceptadas con complacencia, y fomentadas en todas las formas posibles. Otro ejemplo de
esto lo encontramos en la himnología de la organización: Hasta que por fe le conocí y su gran poder en mí
sentí no sabía que había un varón de
Dios que vino desde allá para salvarme a mí Yo ahora pertenezco a Él y me
ayuda con su gran poder Me conduce siempre a la verdad. Es todo para mí. [48] Himnos con contenidos como éste, le
son cantados, recitados o presentados en poesías corales diariamente por miles
de adeptos, con el notorio beneplácito de quien se ha constituido en oráculo
viviente de alrededor de 200 mil personas en México.[49] Relación
entre el delirio de grandeza y la formación del grupo de los incondicionales La desmedida importancia que se atribuye el sucesor de Aarón Joaquín
se pone de manifiesto muy particularmente en sus relaciones con el grupo de Los
incondicionales. Los delirios de grandeza se presentan en
condiciones inmejorables para su estudio en un escenario así. De esta manera,
no es suficiente entregar por escrito el voto de obediencia
incondicional a Samuel, sino que el mismo es vitalicio
y de carácter irrenunciable. Además de esto, se
piden frecuentemente pruebas palpables de la
vigencia de dicha lealtad sin límites. Una de ellas, la de rigor, concierne al
matrimonio. Samuel selecciona
personalmente a las parejas de los que en dicha elite se han de casar,
indistintamente de hombres y mujeres. Es común que la persona sepa quién será
su esposo(a), sólo hasta justo antes del momento de realizarse la boda.[50] Otro rito que gira alrededor de los
delirios de grandeza del jerarca de La Luz del Mundo es el de ponerle nombre a los
hijos que tienen Los incondicionales. Tal atribución le
corresponde a Samuel, quien además de reclamar la propiedad espiritual
de los mismos (pues el incondicional
y todo lo que posee se consideran suyos), selecciona el nombre de los
niños. Dichos nombres por lo
general comienzan con la letra S, inicial del nombre de Samuel. Esto constituye
una especie de sello de pertenencia sobre ellos y sirve como recordatorio a los
incondicionales de su voto de no poseer nada en esta tierra. La conducta anterior se enmarca y
se explica por conceptos como el siguiente, vertido en una reunión de
adoctrinamiento especial para el grupo de elite. Para los que están casados, yo
soy su esposa; para los que son solteros yo soy su novia. Para las que están casadas, yo soy su
marido; para las que están solteras, yo soy su novio.[51] Dejando de lado hasta donde es
posible las implicaciones psicosexuales, frases como ésta son altamente
significativas para evaluar la enorme demanda de atención personal, que
centraliza a su alrededor Samuel Joaquín, y los delirios de grandeza. Amén de
lo revelador que resulta conocer el estado de los delirios paranoides y de la
inseguridad del dirigente, que resultan en la exigencia continua
de pruebas de lealtad como las anteriormente descritas para mantener tranquilo
al jerarca. Impacto
de las conductas delirantes en los seguidores Las repercusiones del comportamiento de Samuel Joaquín, muestran los
riesgos inherentes a las patologías mentales psicóticas y delirantes. Al tener
ideas distorsionadas de su importancia e identidad, Samuel Joaquín manifiesta
un importante menosprecio hacia sus seguidores. Esto incide, sobre todo, en los
que tienen contacto más cercano con él.[52]
La falta de valorización de los derechos y sentimientos de otros seres humanos
lo lleva frecuentemente a cometer toda clase de abusos, desde los físicos y
emocionales, hasta los sexuales. Las violaciones y agresiones sexuales que
refieren más de nueve ex integrantes de La Luz del Mundo, que se han atendido
médicamente, son sólo una muestra de la peligrosidad que constituyen para sus
adeptos, los líderes religiosos con psicopatologías de este tipo. Cuando Samuel Joaquín abusó sexualmente de un menor
de edad de nombre Moisés Padilla, aludió a su propia identidad distorsionada
por el delirio de grandeza, con el fin de justificar el daño que le ocasionaba,
diciéndole: “Yo soy como los ángeles que no tienen sexo, puedo disfrutar de un
hombre o una mujer sin cometer pecado”.[53]
Los delirios de grandeza, además de
ubicar al jerarca eclesiástico (en su parecer) por encima de toda ley, generan
argumentos para tratar de minimizar el valor de la persona afectada al
compararla consigo mismo, intentando de manera deliberada, que el abuso sea
visto más bien como un privilegio que como un agravio.
Éste es un rasgo característico de los enfermos con delirios de grandeza.[54] Son precisamente este tipo de ideas
las que llevan al individuo delirante a cometer distintas clases de atropellos
y crímenes en contra de sus semejantes sin tener (aparentemente) mayores
conflictos de conciencia. Todo le
es permitido, se imagina, gracias a la nueva identidad
que se ha fabricado en su propia mente (en el caso del narcisismo maligno)
o que se genera por causas inherentes a la propia enfermedad (en el caso de la
psicosis). De esta manera, Samuel Joaquín puede solicitar a mujeres de su
organización posar desnudas ante las cámaras para satisfacer un insaciable
voyeurismo.[55]
O bien, que jovencitas le entretengan en el día de su cumpleaños con bailes
hawaianos sin portar sostén, mientras son filmadas, por algunas de sus
asistentes personales.[56] Resumiendo lo anterior, las razones
de comportamiento de Samuel Joaquín son consistentes con las características
clínicas de la clasificación médica que se ha hecho de su personalidad.[57]
En el contexto anterior, el líder
religioso no muestra consideración alguna ni por la reputación, la honra, el
estado emocional o la salud física de las personas que lo rodean. Esta
indolencia afecta también a su círculo de colaboradores inmediatos, Las
vestales y otros tipos de liderazgo que laboran activamente
en el reclutamiento de niñas y adolescentes para proveer a Samuel de compañía
sexual. La falta de consideración aun para dichas personas es obvia. Han sido
ingresados en un complejo círculo de complicidades que difícilmente les
permitirá salir. Asimismo, han sido convertidos en encubridores de diversos
delitos. Narcisismo
maligno vs Trastorno delirante paranoide Si el caso de Samuel Joaquín es un narcisismo maligno (NM),
las repercusiones sobre los que le rodean podría llegar a ser aún más graves. Los enfermos
de NM son personas que pueden aparentar ser muy empáticas, y de esta manera
lograr la manipulación de los demás. Pero en el fondo, tiene como fin dañar a
las personas a su alrededor.[58]
Es decir, son controlados por deseos de destrucción en los que predomina el
afecto negativo sobre el positivo.[59]
Esto podría explicar ciertas conductas aberrantes y desviaciones en el caso del
máximo líder de La Luz del Mundo, como son el placer en las conductas sádicas[60]
como la violación, la paidofilia, golpear mujeres para disminuir sus tensiones
nerviosas, [61]
propinar mordidas a jovencitas[62],
etcétera. El sadismo es la característica diferencial entre esta patología y
otros tipos de narcisismo que son menos graves.[63] Si nos encontramos ante un caso de narcisismo
maligno, toda la estructura jerárquica, la ostentosa
simbología y proyecciones grandiosas de imagen institucional que son
características en La Luz del Mundo, sólo sirven para alimentar el ego de
Samuel Joaquín. De hecho, dichas estructuras serían directamente fomentadas por
él, para lograr ese mismo fin. Debemos recordar que semejantes apetencias
desmedidas son sólo monstruosas sobrecompensaciones
que se dan en casos como el de los narcisos malignos,
pues en el fondo se sienten inferiores a los demás.[64]
Sin embargo, en tales patologías difícilmente se acepta el hecho, creando como
consecuencia este complejo sistema para intentar resolver conflictos internos.[65]
Si a esto añadimos un examen de los mecanismos que rigen la conciencia moral en
el ser humano el caso del narcisismo maligno se vuelve aún más complejo. Está
clínicamente comprobado que aunque ciertos individuos parecen tener un
anestesiamiento de la conciencia, la realidad es que esto es sólo en apariencia;
se muestran insensibles ante el daño que provocan a otros, pero los narcisos
saben el sufrimiento que ocasionan y reprueban su propia conducta. Esto genera
a su vez impresionantes derivaciones para intentar acabar con el sentido de
malestar que una conciencia violada acarrea en forma irremediable. Las manifestaciones clínicas de una
conciencia culpable han sido bien estudiados por el doctor H. Baruck en su obra
clásica Psiquiatría moral experimental.[66]
En ellas se detalla particularmente la autojustificación desmedida como signo
patológico. A mayor culpabilidad, explica Baruck, mayores y más vehementes
serán los esfuerzos por presentar una fachada de moralidad. Por otra parte, la
culpabilidad se expresará asimismo en un incesante esfuerzo por autojustificarse
y sobre todo, perseguir a las víctimas a quienes se ha agredido.
Posteriormente, para desviar la atención de sus acciones, añadirá aún más
justificaciones, y la persona con conciencia culpable se asumirá a su vez perseguida;
provocándose el clásico cuadro de perseguido-perseguidor
de Trelat.[67] Al respecto llama la atención un
desplegado firmado personalmente por Samuel Joaquín que apareció recientemente
en varios diarios de circulación nacional y en el extranjero a la vez. El mismo
tiene aparentemente el propósito de dar respuesta a distintos y muy puntuales
señalamientos que ex integrantes de su organización han hecho públicos en los
últimos meses ante distintos medios de comunicación en nuestro país
(particularmente prácticas de abusos sexuales rituales y otros tipos de
agresión). En dicho desplegado, el líder de La
Luz del Mundo se califica a sí mismo como honesto,
responsable, propagador de los valores cristianos,
patriota, promotor de la libertad,
defensor apasionado de la verdad y los valores humanos,
propagador del derecho a la vida, luchador
inflexible contra la mentira, la injusticia,
la ignorancia, la inmoralidad y el desenfreno.
Continuando con la apología, Samuel se considera un hombre humilde,
de vida transparente y honorable; en su ánimo personal
no hay intimidación ni amenazas contra sus detractores. En él no hay tampoco afán de defenderse, ni de calumniar y se refiere a su persona como poseedor de una
moral intachable. [68]
En contraste, en la misma inserción
periodística califica sin distinción alguna a las personas que han emitido
críticas o denuncias acerca de su conducta con los siguientes adjetivos: perros
rabiosos, mentes degeneradas,
mentes perversas y sucias, desviados morales,
perversos, resentidos,
protagónicos, infectados, rencorosos,
sedientos de venganza, calumniadores, difamadores,
mentirosos, inventores de falaces argumentos,
irresponsables, quienes, según el líder, expresan sus argumentos
“en ese lenguaje de burdel, abominable y execrable”, además de que “han
adquirido trascendencia” ante la opinión pública, pues considera que en los
seres humanos hay “una natural predisposición morbosa de curiosidad malsana”,
para evaluar los temas de índole religioso. Ya sea que el diagnóstico
presuntivo se incline por el trastorno delirante paranoide
o establezca el narcisismo maligno como la patología
subyacente a la conducta de Samuel Joaquín, lo cierto es que las
investigaciones que se han hecho muestran que estamos frente a un caso muy
delicado, pues nos encontramos ante un individuo que ejerce gran influencia
sobre cientos de miles de personas, pero que al mismo tiempo ha perdido
contacto con la realidad. Por otra parte, se puede tratar de lo que Hochman
define como un sociópata altamente funcional,[69]
en una posición tal de influencia y poder, que tiene la capacidad de destruir y
devaluar a otros seres humanos sin importar las consecuencias, ni mostrar el
más mínimo pesar por sus acciones. Estos diagnósticos no son excluyentes,
incluso es común encontrar la sociopatía en el narcisismo maligno. Impresión
diagnóstica grupal: trastorno psicótico compartido La fuerza y la cohesión de un grupo social determinado están dadas por
el tipo de liderazgo y por la identificación del grupo con él.[70]
Siendo Samuel Joaquín una persona de raza indígena[71],
la identificación masiva de la mayoría de los integrantes de La Luz del Mundo
con su líder es muy fuerte ya que “es de los nuestros”, “es de la misma raza”,
“se identifica con nosotros”.[72] Esta característica ha facilitado
la transmisión de los delirios paranoicos y de grandeza del líder hacia la
feligresía y la comprensión de esta dinámica nos ayuda para corroborar el
diagnóstico psiquiátrico grupal. Toda la evidencia clínica muestra que durante
muchos años, sectores de la Iglesia La Luz del Mundo han padecido lo que
médicamente se conoce como un trastorno psicótico compartido. Este padecimiento se caracteriza
por la aceptación acrítica de las creencias delirantes del líder.
Desarrollándose dentro de él, un patrón de conducta de dominación-sumisión, en
la que corresponde al líder la parte dominante y a la feligresía la parte
sumisa.[73]
En este caso la autoridad que ejerce el líder, le es útil para transmitir
las ideas psicóticas al grupo
sumiso. De esta manera el círculo de adeptos más cercano comparte los mismos
delirios de Samuel Joaquín. Esto en cuanto a las ideas delirantes acerca de su
identidad mesiánica, grandeza personal y obsesiones persecutorias. Las personas
afectadas, hasta antes de entrar en contacto con él, estaban prácticamente
sanas. La intensidad en la gravedad del trastorno psicótico compartido, está
dada por la cercanía con el patrón dominante. De tal manera que, a mayor
contacto con el líder, el comportamiento psicótico transmitido será mas fuerte.[74] Transmisión
colectiva de los delirios paranoides Los delirios paranoicos de Samuel Joaquín, han sido
transmitidos a sectores de la feligresía, sobre todo a sus seguidores más
cercanos, por medio de complejos mecanismos grupales. Es importante puntualizar
que las ideas paranoicas en seguidores son secundarias a la disfunción
psicológica del líder y al fuerte adoctrinamiento recibido dentro de la
agrupación.[75] Vale la pena recordar que en el
caso más famoso de suicidio colectivo por motivaciones religiosas que registra
la historia moderna, cientos de personas bebieron voluntariamente cianuro
disuelto en Kool-Aid para quitarse la vida. Una de las causales de este evento
fue el continuo adoctrinamiento paranoide que recibían de parte de Jim Jones.
De hecho, ésta fue la razón por que las más de 900 personas salieron de Estados
Unidos hacia Guyana antes de la tragedia. Las ideas paranoicas transmitidas
eran tan bien recibidas por el grupo, que ya habían practicado durante meses la
forma en que iban a realizar el suicidio colectivo.[76]
Su líder les había dicho que había una conspiración del gobierno contra ellos.[77] En contraste, el gurú Bagwan Shree
Rajneesh, jefe de una comuna religiosa de cientos de personas, en Oregon,
Estados Unidos, logró convencer a sus seguidores, en contra de toda evidencia
objetiva, de que era necesario exterminar a los habitantes de una ciudad. La población, era percibida según el
esquema mental de Rajneesh como una temible amenaza. El resultado fue el
envenenamiento de una presa hidráulica y otros actos delictivos.[78] La
conspiración mundial Existen diversas formas en que se
observan las obsesiones paranoicas transmitidas por Samuel Joaquín a sus
seguidores. Un ejemplo de ello es el grupo de colaboradores más cercano, el
cual percibe (sistemática e indistintamente de las evidencias que se presenten)
a cualquier persona u organizaciones que hagan críticas a la Iglesia, como
“agentes satánicos”, y “enemigos” que forman parte de fabulosos complots y
conspiraciones.[79]
Como muestra de la conducta
paranoica transmitida, voceros oficiales de la organización y miembros activos
de La Luz del Mundo, descubren constantemente complots
de dimensión mundial contra su Iglesia y contra
Samuel Joaquín. En fechas recientes, y a raíz de una serie de denuncias
públicas sobre la conducta de su máximo dirigente, los portavoces de la
agrupación, a través de revistas de circulación interna han inculpado a un
sinfín de organizaciones como fraguadores de dichas conspiraciones. El
Vaticano, TV Azteca y Televisa, diarios como El Universal
y La Jornada, el Opus Dei y los jesuitas, asociaciones civiles,
la iniciativa privada en México, la Secretaría de Gobernación, antropólogos e
investigadores, iglesias protestantes norteamericanas y una entidad imaginaria
a quien llaman el Anticristo, se han confabulado para
“exterminar” (sic) a los cientos de miles de
miembros de la Iglesia La Luz del Mundo. Según su propia versión y sin aportar más prueba que el dicho
de Samuel Joaquín, el complot existe y no les cabe la menor duda de que se está
llevando a cabo, por más inverosímil o absurdo que sea el pensar en que grupos
con intereses tan distintos y a veces antagónicos entre sí, se puedan concertar
con fines de tan poca trascendencia.
La transmisión de los delirios
paranoicos de Samuel Joaquín a sus seguidores inmediatos, tiene también otras
repercusiones. El grupo inmediato que escribe, publica y comunica la postura de
la Iglesia, a su vez tiene ascendencia jerárquica de autoridad sobre otros y
esto facilita la transmisión del delirio a la feligresía en general. Esto es,
un miembro común de La Luz del Mundo, en Guadalajara, al leer la literatura
editada por su liderazgo, escuchar tres veces al día la misma historia y ser
coartado en su libertad de acceder a información del exterior[80]
puede empezar a pensar que realmente existe un complot y una persecución
mundial. De allí, es fácil llegar a creercon total
convicción en la existencia de enemigos concretos, aun cuando la realidad
objetiva niegue la existencia de éstos.
Delirios colectivos de persecución
han provocado grandes tragedias en el ámbito religioso, como lo hemos
mencionado anteriormente. En todos los casos, es el líder quien transmite a su
feligresía los delirios paranoicos, a través del trastorno psicótico compartido.
Cómo reaccionarán sectores de la
iglesia La Luz del Mundo conforme
progresa la psicopatología colectiva o qué nuevos delirios y qué tan rápido
serán transmitidos en un futuro a los fieles, es una interrogante que surge al
examinar esta información; ¿qué sucederá según se fortalezca la siege
mentality característica de eventos como los de Waco o de La
Verdad Suprema, en Japón?[81].
La pregunta queda en el aire, pero un críptico mensaje en la revista Concepto
que edita La Luz del Mundo (agosto de 1997) nos podría dar una idea: “México
pagará muy duro su pecado”, dice amenazante el editorial publicado en la página
dos, en respuesta a señalamientos críticos, de distintos sectores de la
sociedad mexicana hechos en los últimos meses.
Delirios
grupales de grandeza No sólo los delirios paranoicos son susceptibles de compartirse. Cuando
un grupo social tiene como líder a un individuo con delirios de grandeza,
éstos también pueden ser transmitidos. La organización puede llegar a
percibirse a sí misma como importantísima, grandiosa y omnipotente.[82]
En el caso de La Luz del Mundo, las pruebas recabadas indican que la grandeza
que se autoadjudica Samuel Joaquín, también es transmitida a sus seguidores por
medio de los mecanismos descritos en el trastorno psicótico compartido. Al
operar este mecanismo, el grupo recibe grandes gratificaciones debido a que: 1)
Se proyectan en la grandeza de su líder, 2) Se consideran poseedores de una
posición privilegiada, y 3) Son diferentes a todos los demás por la
exclusividad del grupo.[83]
Un buen ejemplo de esto se encuentra en la siguiente prosa, en donde la
grandiosidad mesiánica del líder es apropiada por sectores de la feligresía:
“El glorioso Hermano Samuel Joaquín... el hijo predilecto del Altísimo y
elevado a la santidad más excelsa por su bondad congénita y su genio
organizativo. La Hermosa Provincia perfumada flor del jardín del Creador... sus
ramas purificadas se extienden, por todos los países del planeta...
Transformándose la Iglesia del Dios Vivo, en isla salvadora de toda la
humanidad”.[84] Otra muestra de lo anterior es, de
nueva cuenta, el delirio de persecución. Éste no sólo indica la percepción
paranoide que se tiene del mundo exterior. También implica una
conceptualización falsa y desmedida de la importancia del grupo en el contexto
mundial. Dicho de otra manera, para que existan conspiraciones de la
envergadura que proclaman los dirigentes de La Luz del Mundo, se sobreentiende
que dicha organización es extremadamente importante. Tanto, según la
apreciación de Samuel Joaquín, que se confabula el mundo entero[85]
para tratar de borrarla de la faz de la tierra.[86]
El complot internacional se debe, según La Luz del Mundo “a su limpieza”, a “su
pureza doctrinal”, a un intento de frenar “su expansivo crecimiento”; la
envidia de los enemigos
de la secta y el odio de seres invisibles[87],
se aducen como explicación ante los fieles y se adopta como realidad por muchos
adeptos. Es más fácil que un grupo social
funcione como psicótico a que lo haga un solo individuo, pues en grupo es más
sencillo que se despierten los niveles primitivos de la mente.[88]
Si tomamos en cuenta que es en este lugar donde residen los sentimientos y
emociones[89],
el participar de actividades grupales, aunque se trate de gente funcionalmente
psicótica, puede ser intensamente gratificante. Cualquier persona dentro de la
organización puede dejar de funcionar normalmente al ser gobernada por el
grupo, que al ser delirante, lo envuelve en la psicosis colectiva.[90] En La Luz del Mundo, se ha observado
este tipo de comportamientos. En su celebración de la Santa Cena, en agosto de
1991, Samuel Joaquín expuso en un
momento intensamente solemne que Dios le había “pedido la Iglesia”.[91]
El críptico mensaje se hizo más claro cuando explicó que había tenido una
lucha con Dios, suplicándole que todavía
no se la llevara y que le diera otra
oportunidad. De acuerdo con testigos presenciales, esto provocó
una conmoción generalizada entre los miles de asistentes; se oían lamentos y
llantos incontenibles, los fieles caían por las calles de la colonia La Hermosa
Provincia en súplicas vehementes por una nueva oportunidad y agradeciendo la
oportuna intercesión de su vicario. La conmoción dio lugar a que la Secretaría
de Gobernación investigara al respecto, preocupada por lo que podía suceder en
la celebración el siguiente año. Incluso se tomaron medidas para asegurarse que
el pan y el vino que se distribuiría en la próxima celebración no se
convirtiera en el medio para que Dios se llevara a
la Iglesia.[92]
Mecanismos
de transmisión Alimentado por los delirios de grandeza, Samuel Joaquín ejerce un
control completo sobre sus seguidores inmediatos. De tal manera que, como se
mencionó anteriormente, en el grupo de Los incondicionales,
él determina cómo se llevarán a cabo los matrimonios. Es decir, Samuel Joaquín
decide el cónyuge de sus fieles en esta elite.[93]
El permitirle elegir a la persona con quien casarse es una demostración de la
confianza depositada en él.[94] El grupo de Los incondicionales
se identifica en mayor grado que el feligrés común con su líder, debido a la
cercanía especial con él. Éste es un elemento importante para la transmisión
del trastorno psicótico compartido a otros sectores de La Luz del Mundo. La
particular estructura piramidal de autoridad y las líneas verticales y rígidas
en que ésta se ejerce, hace de Los incondicionales
los representantes de Samuel Joaquín ante los miembros regulares de La Luz del
Mundo. Los incondicionales son, en otras palabras, los transmisores de la
voluntad divina, los ojos, las manos, la expresión de Samuel Joaquín, y en
cierta forma participan, por su cercanía, de su misma imagen e identidad. Esto
facilita la transmisión de las ideas delirantes y la psicosis. Esta relación de
dominación sobre el grupo más general, les confiere autoridad especial y poder.[95] La gran relevancia que tiene la
figura de Samuel Joaquín en la mente de sus seguidores, el hecho de estar cerca
de él (como el caso de Las vestales), los hace sentirse
importantes, influyentes y con autoridad, lo que a la postre retroalimenta el
pensamiento delirante.[96] Al analizar estas conductas y sus
dinámicas, se entiende claramente la razón por la cual Samuel tiene un equipo
de mujeres que le ayudan a cometer abusos de tipo sexual.
Ellas saben que las violaciones son delitos, que son acciones que atentan
contra la integridad de las personas. Y sin duda alguna reprueban y abominan la
violación per se. Sin embargo, cuando el que comete dichos actos es el
líder, para ellas (por el delirio de grandeza
transmitido, y considerándose asistentes privilegiadas
de quien ven como un ser divino) se convierte en un acto piadoso.
Esto, debido a lo que simboliza en sus mentes Samuel Joaquín. Aunque la
realidad objetiva les muestra el daño que se provoca, al tomar en cuenta la
figura de su líder, niegan esta realidad y colaboran con los abusos. Están de
tal manera psicotizadas que realmente creen que están haciendo un beneficio al servir
al varón de Dios.[97] Los colaboradores inmediatos de
Samuel Joaquín son los encargados de transmitir a la feligresía en general, los
delirios de grandeza de éste y las ideas paranoides. Los pastores juegan un
papel importante, así como la himnología de La Luz del Mundo. Dicha Iglesia celebra cerca de
veinte reuniones semanales (tres diarias en promedio). De esta manera, el
asistente habitual, recibe un bombardeo continuo de información selectiva y
distorsionada. Lo anterior se conjunta con el estricto control que ejerce la
cúpula para impedir que reciban información de otras fuentes[98]
y las restricciones para tener contacto con el exterior. [99]
Algunas
repercusiones psicosociales Los delirios de grandeza en el trastorno psicótico compartido
(TPC) tienen repercusiones en la forma de conceptualizar el mundo exterior, de
tal manera que a aquellos que no veneran a la persona de Samuel Joaquín, o
aquellos que hacen críticas o denuncias sobre él se les considera “irredimibles”[100],
“réprobos”[101],
“impíos”[102],
etcétera. En otras palabras, son percibidos como enemigos,
pues al expresar críticas o rechazar el culto a la figura central de dicha
religión, la feligresía que se proyecta en la grandiosidad de su líder se
siente aludida. Uno de los últimos desplegados
pagados por La Luz del Mundo en periódicos nacionales, refleja este mismo
patrón de pensamiento (ver figura 3). Son estos delirios los que producen que
los sectores de dicha Iglesia que ya participan del cuadro patológico, se comporten
en ocasiones en forma antisocial.[103] Por otro lado, muchos de los que
han sido abusados sexualmente, no se atreven a comentar sus experiencias, ya
que esto significaría ir en contra de la persona a quien consideran es la
divinidad misma, a la que han llegado a venerar. Temen hacerlo y el solo hecho
de pensarlo, les crea una severa angustia.[104]
El resultado de esto son vidas frustradas con constantes depresiones y
pensamientos de culpabilidad. En realidad, ellos, que son las víctimas de un
proceso psicótico, se sienten culpables debido a la grandeza y
pureza de su agresor. Tratamientos
y perspectivas El panorama observado indica que Samuel Joaquín y su grupo inmediato,
por causa del TPC representan una problemática de salud pública. La
intervención médica de la Secretaría de Salud está plenamente justificada y es
una obligación gubernamental, pues se trata de la propagación endémica de una
patología verificable y peligrosa. Para llevar a cabo un tratamiento
efectivo del trastorno psicótico compartido,
la ciencia médica establece que es necesario separar a la colectividad sumisa
de la parte dominante.[105]
Si esta separación no se lleva a cabo, el padecimiento se perpetuará. En los
casos en que se ha iniciado el tratamiento, la salud mental de los individuos que
participaban de la psicosis delirante pueden ser fácilmente restablecidas.[106]
En el caso de la parte dominante, ésta requiere de tratamiento médico y en
ocasiones farmacológico para alcanzar su rehabilitación.[107]
Casos particulares que a título personal opten por el tratamiento médico, deben
ser tratados de acuerdo con los criterios clínicos que la medicina ha
establecido para los delirios y estados psicóticos. En el caso de las víctimas
de dichas conductas, existen parámetros bien establecidos para el tratamiento
de la neurosis postraumática, las depresiones y las
disfunciones propias de aquellos que han sido objeto de agresiones sexuales. La ciencia médica se verá relegada
a tratar, como ya lo ha venido haciendo, sólo los efectos
y no la etiología, en el caso del trastorno psicótico compartido en
La Luz del Mundo de no ponerse en acción medidas integrales por las autoridades
competentes para solucionar la problemática de fondo. Esto es, los médicos
seguiremos atendiendo las consecuencias de los delirios
paranoides y de grandeza, de la psicosis y los narcisismos malignos, como son
las violaciones, el estupro, las neurosis postraumáticas, las depresiones y
lesiones por conductas violentas,
como ha venido sucediendo desde hace años con las personas afectadas. Dada la inestabilidad y
peligrosidad del líder principal y su círculo íntimo de colaboradores
(condición inherente a los TPC), no es improbable que en un futuro, la ciencia
médica se extienda a aportar diagnósticos forenses de personas que se suiciden
por indicaciones del máximo líder, o que en su defecto maten a otros al llegar
al extremo los delirios paranoides y los cuadros de psicosis colectiva. Desde la perspectiva de la
medicina, el trastorno psicótico compartido que se presenta dentro de La Luz
del Mundo, es finalmente un problema orgánico que, a similitud de otras
patologías, es susceptible de transmisión aunque por mecanismos distintos. En
sentido epidemiológico, no hay diferencia entre un brote de cólera y una forma
de locura contagiosa que se esparce causando daño a la sociedad. Por esta
razón, el TPC debe ser tratado como problema de salud pública en forma eficaz e
inmediata de acuerdo con los
lineamientos que la ciencia médica establece y en el mayor interés tanto
de los integrantes de La Luz del Mundo, como de la sociedad en general. Si por desconocimiento u omisión, o
encubrimiento por intereses políticos, las autoridades competentes no toman
cartas en el asunto, como ha sucedido hasta hoy, la única alternativa de
tratamiento seguirá siendo la atención especializada a aquellas personas que a
través de los años han ido solicitando asistencia médica en forma particular. Aunque el alcance colectivo de esta
última opción es limitado, esta alternativa seguirá siendo viable y altamente
efectiva para tratar casos individuales o familiares. * César Mascareñas de los Santos es profesor-investigador de la División de Estudios de Postgrado e Investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sus aportaciones al campo científico han sido publicadas en la Revista Mexicana de Pediatría. Contribuciones recientes incluyen trabajos para el Journal of Public Health (Reino Unido) y la Revista de Investigación Clínica, (México). En 2004 participó como co-autor en el libro de medicina clínica Maltrato en Niños y Adolescentes (Loredo Abdalá. Ed.). Actualmente trabaja en su disertación para el grado de Doctor en Psicología con el tema. “Escala de abuso grupal: manipulación psicológica en grupos religiosos”.
** Jorge Mascareñas Ruiz es Médico y Psiquiatra. Egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León y especializado en el Hospital Universitario de Monterrey. Subespecialidad en Psicoanálisis. Actualmente es Catedrático de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la U.A.N.L. y maestro del Post-grado en el Hospital Universitario. [1] Solomon
P, Patch VE. Manual de psiquiatría.
2a edición. México. Manual Moderno, 1976, p. 14. [2] Ibíd..,
pp. 2-3. [3] Kent SA. “Lustful Prophet: A Psychosexual
Historical Study of the Children of God’s Leader, David Berg”. Cultic
Studies Journal, 1994; 11 (2): 135-188. [4] Ibíd., p.
137 [5] Erickson
E. Young Man Luther: A Study in Psychoanalisis and History. New
York. Norton, 1958. [6] Erickson
E. Gandhi’s Truth. New York. Norton, 1969. [7] Op.
cit., Kent SA., p. 139. [8] Desde
el pasado mes de abril, medios de comunicación importantes nacionales e
internacionales han solicitado públicamente una entrevista directa con Samuel
Joaquín, sin que hasta la fecha éste haya aceptado. Entre los periodistas que
han insistido infructuosamente y hecho pública la negativa del máximo líder de
La Luz del Mundo, están Ricardo Rocha, conductor del programa de televisión Detrás
de la noticia (programa
del 17 de agosto de 1997); Salvador Guerrero Chiprés, reportero de La
Jornada y Premio Nacional
de Periodismo 1997 (La Jornada,
Lunes 28 de julio de 1997, p. 2), y Alberto Gómez Reynoso, de El Financiero de Occidente (miércoles 25 de junio de 1997, p. 61).
Asimismo, la revista Proceso ha
estado tratando de obtener una entrevista por varios meses, sin resultados. Es
poco probable que en el futuro el
líder acceda a responder a la opinión pública (que se expresa a través de los
medios de comunicación) los diversos cuestionamientos que giran en torno a sus
actividades. La filosofía del no social accountability del jerarca quedó ratificada en su última
celebración de la Santa Cena, en Guadalajara. Allí declaró ante miles de
fieles, que no daría cuentas ante el mundo, sino sólo ante Dios y ante sus fieles (Samuel Joaquín, video de la Santa Cena,
agosto de 1997. Colonia
Hermosa Provincia, Guadalajara, Jalisco). [9] Al
respecto hemos enviado cartas por correo certificado, mensajería especial y
fax, tanto a su domicilio como a las oficinas centrales de La Luz del Mundo,
solicitando establecer un diálogo directo para incluir sus puntos de vista en
esta investigación. Asimismo,
hemos pedido comunicarnos telefónicamente con él. Hasta la fecha de publicación
de este trabajo, no hemos recibido respuesta por parte de Samuel Joaquín. [10] De
la Torre Renée. La Luz del Mundo: Identidad de identidades. Guadalajara, ITESO, 1993, p 10. Este
trabajo se presentó como parte de una investigación de tesis para el título de
maestría en Comunicación en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
de Occidente. [11] De
la Torre Renée. Los Hijos de la Luz; Discurso, identidad y poder en La Luz
del Mundo. México: ITESO,
1995, p. 65. [12] Ver
Tabla 1. Paralelismos entre Aarón Joaquín y Jesucristo según la himnología
de La Luz del Mundo.
Estudio comparativo realizado por Ricardo Becerra y Luis Reyes, del Centro de
Investigaciones Religiosas,
de California. Usado con permiso. [13] Valencia
R. “Enfoque: Pueblo y gobierno recuerdan al Maestro Aarón Joaquín. Remembranzas
para meditar”. El Amanuense.
1994; (5), p 13. [14] Entrevista
con el pastor Francisco Méndez, el 30 de mayo de 1997. Méndez ocupó destacados
cargos en el liderazgo de La Luz del Mundo y llegó a ser el mentor espiritual
de Samuel Joaquín Flores, antes de la muerte de su padre. El pastor Méndez desempeñaba sus labores en Tampico cuando Aarón Joaquín le encomendó a
su hijo Samuel para instalarlo y supervisarlo en lo que sería su primera
experiencia al frente de una iglesia. El mismo Méndez fue uno de los ministros
que presentó a Samuel Joaquín ante la feligresía como el nuevo líder de la
Iglesia un día después del fallecimiento de Aarón Joaquín. [15] Paralelismos
entre Samuel Joaquín y Jesucristo según la himnología de La Luz del Mundo. Estudio comparativo realizado por
Ricardo Becerra y Luis Reyes, del Centro de Investigaciones Religiosas, en
California. Usado con permiso. [16] DSM
IV. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Barcelona: Masson, 1995. [17]
Al respecto de la formación de Los
incondicionales, además de pruebas documentales, existen datos
importantes que aportan personas que fueron testigos del nacimiento y evolución
de dicha elite. Destacan en este sentido, otra vez, las declaraciones de
Francisco Méndez, ministro durante más de 40 años de La Luz del Mundo y quien
fuehombre
de confianza del fundador, Aarón Joaquín. Méndez explica la formación de Los
incondicionales en términos de un grupo constituido principalmente
por gente joven que rendíalealtad incuestionable a quien en ese entonces (1964) había asumido
recientemente el liderazgo general de la Iglesia. Su propósito era servir a
Samuel Joaquín como grupo de choque para desplazar a antiguos e influyentes
colaboradores del fallecido fundador. Sectores de la antigua jerarquía
aceptaban a Samuel como el nuevo líder, mas no con el estatus de apóstol de su
predecesor. A este nombramiento Samuel Joaquín aspiraba, ya que sin éste
aparentemente estaba en desventaja para competir,
con la imagen que dejó su padre Aarón.
Otro serio cuestionamiento que se presentó a niveles cupulares respecto a la legitimidad y alcances del liderazgo de Samuel Joaquín fue la forma en que accedió a su cargo, pues no lo recibió directamente de manos de su predecesor, quien tampoco dejó establecido nada por escrito al respecto. Ni siquiera celebró una reunión en articulum mortis con sus colaboradores cercanos para designar a quien sería heredero de lo que en aquel tiempo ya constituía un importante feudo político-religioso-económico. El nombramiento de Samuel Joaquín para sustituir a su padre lo hizo Ana Joaquín Flores, su hermana. Esto sucedió en un contexto de desconcierto y pánico ante la incertidumbre de lo que sucedería en la Iglesia después del deceso de Aarón. El evento se narra así: “Tomó el micrófono la hermana Ana Joaquín Flores, la cual sacó de entre sus ropas un anillo que había pertenecido al hermano Aarón, el cual puso al hermano Samuel y dijo que la Lámpara de Israel no se había apagado, sino que al contrario ahora iba a alumbrar más...” (texto de Carlos Manjarrez Arce, en ese entonces subdirector de la revista La Luz del Mundo. 1989. Edición Especial del 25 aniversario del apostolado de Samuel Joaquín, p.8). Un dato importante es cómo se intentó ocultar el contenido de este artículo, pues una vez impresos los 5 mil ejemplares de esta edición, Samuel se inconformó con el contenido por ésta y otras alusiones que ponían en entredicho la forma en que accedió al liderazgo; por lo mismo ordenó con evidente molestia que se quemara la edición completa y se sustituyera por otra que omitiera dicha información. De esta manera, existen dos ediciones con portada idéntica para conmemorar el 25 aniversario. De la primera sobreviven pocos ejemplares originales de los cuales tuvimos acceso a uno y lo comparamos al que finalmente circuló libremente. Lo anterior contrasta de manera importante con el llamamiento del fundador de La Luz del Mundo. Aarón Joaquín, según narra la historia oficial de la Iglesia, recibe su llamamiento directamente de Dios, sin necesidad de concilios o intermediarios humanos. Samuel Joaquín, en cambio, lo recibe de un familiar en un momento de crisis y confusión en el que se necesitaba fabricar urgentemente un líder. Aarón, según creen sus fieles, no tuvo necesidad de consensos ni necesitó el apoyo o confirmación de otras personas. Samuel, por el contrario, requirió que importantes personalidades como Francisco Méndez lo respaldaran públicamente para darle validez a su nombramiento. (Op. cit. revista La Luz del Mundo, 1989. Edición Especial del 25 Aniversario). De aquí es fácil comprender los cuestionamientos y comparaciones que por naturaleza se harían entre los dos jerarcas y las presiones a las que se vio sometido Samuel Joaquín al inicio de su liderazgo. El mecanismo de ruptura que posteriormente generaría el delirio paranoide también nos explica en parte los delirios de grandeza, el afán de Samuel por autoexaltarse para tratar de alcanzar la figura mítica de un antecesor carismático y mesiánico como lo fue Aarón Joaquín. [18] Op.
cit., DSM IV. [19] Kernberg
O. Condiciones borderline y narcisismo patológico. Nueva York. Jason
Anonson, 1976. [20] Op. cit., DSM IV. [21] Brownsberger CN, et al. “Síntomas psiquiátricos comunes”. En Manual
de Psiquiatría. 2a
edición. México. Manual Moderno, 1976, p. 44.
[22] Ídem. [23] Klein M. Notes on some schizoid mechanisms. Int. J. Psychoanalysis, 1946: 27-99. [24] Carta firmada por Samuel Joaquín Flores,
dirigida a sus colaboradores más cercanos. Fechada el 19 de septiembre de 1972,
en Guadalajara, Jalisco. [25] De
acuerdo con Fernando Flores González, ministro coadjutor del Ministerio de
Educación y Cultura de La Luz del Mundo, en entrevista realizada el 18 de mayo
de 1997, la guardia personal se compone de alrededor de 60 personas armadas que
por turnos se rotan para custodiar a su líder de día y de noche. Además existe
el cuerpo de protección social de la colonia Hermosa Provincia para realizar
labores de vigilancia. Dicho grupo
está capacitado con entrenamiento paramilitar y porta armas; aunque no se
encuentra registrado ante las autoridades estatales. Entre sus funciones está
la de detectar personas ajenas que se introducen en la colonia. [26] Ibíd. [27] Op.
cit., De la Torre Renée.,
p. 174 [28] Ídem. [29] Op. cit., Kernberg O. [30]Op. cit., DSM IV.
[31]Op. cit., Kernberg O.
[32]Op. cit.,
Fernando Flores y entrevista con Karem León, ex
integrante de dicha agrupación, el 18 de mayo de 1997, quien describe que mientras Samuel Joaquín se
encontraba acostado en cama y se le practicaban masajes corporales, una mujer
le leía en voz alta, pasajes sobre
la vida de Alejandro el Grande, para después dar paso a escenas orgiásticas que
incluían el sadismo.
[33] Ibíd. [34] Entrevista
con Amparo Aguilar, el 18 de mayo de 1997. A la edad de 13 años fue interrogada
por una de las principales asistentes del líder; se le preguntó qué era lo
más valioso que ella
tenía para ofrendarle a Samuel Joaquín. Ella respondió que tenía un escritorio
que le había regalado su papá. La mujer le contestó a Amparo que tenía algo más
valioso que podía
ofrecerle: su pureza, su virginidad. Posteriormente, Amparo sería violada por el líder religioso, con
ayuda de Las vestales. [35] Ibíd. [36] Op.
cit., entrevista con
Fernando Flores, el 18 de mayo de 1997. [37] Se
trata de la Federación Nacional de Colonos en Provincia, organización afiliada
a la CNOP, del PRI. [38] Op.
cit., entrevista con
Fernando Flores. [39] Carta
de Samuel Joaquín dirigida a su Iglesia. 27 de febrero de 1997, Guadalajara,
Jalisco. [40] Videograbación
de la ceremonia de la Santa Cena, efectuada en la colonia Hermosa Provincia de
Guadalajara Jalisco, el 14 de agosto de 1986. [41] Himnario
La Luz del Mundo. Séptima
edición. 1994. “El pueblo muy amado”, p. 186. Nótese que en el primer párrafo se afirma que Dios envió de
los cielos a la Tierra a
un varón, el texto no indica que es enviado por el Cielo, sino que procede del
mismo. Éste es un ejemplo del carácter divino que por un lado se le atribuye a
Samuel Joaquín, mientras que por otro se maneja el concepto solamente de
Apóstol. Esto es, Samuel Joaquín es el Dios-hombre que corresponde a la figura
mesiánica del concepto judeo-cristiano clásico. [42] Alfaro
MS. Himnos especiales de honra y elección. 1995. “Apóstol de Dios, hermano Samuel”, p. 3. [43] Ibíd., “Cómo te amo, Señor”, p. 10. [44] Grabación
en audiocasete en la cual se escucha al ministro que dirigía el servicio de las
17:00 horas, el 12 de agosto de 1995, en el templo matriz de La Luz del Mundo
en Guadalajara, Jalisco. [45] Videograbación
de la Santa Cena, efectuada en el templo principal de la colonia Hermosa
Provincia, en Guadalajara, Jalisco, el 14 de agosto de 1986. [46] Artículo
publicado en el periódico local de La Luz del Mundo en el templo de Tepic,
Nayarit (1989). Escrito por el hermano Emiliano. Este artículo provocaría
posteriormente una protesta por parte de un sector de la feligresía que
desembocaría en la publicación de un desplegado en el periódico La Opinión, de Los Ángeles, California, (2 de abril
de 1992, p. 3-C), rechazando la deificación del líder. [47] Ochoa AV. “Un botín mas preciado que el oro”. Revista
La Luz del Mundo, 1995; (3): 11. [48] Libreta
de cantos especiales.
Hermosa Provincia. Himno 183. “En el firmamento”. [49] La
cifra anterior, de acuerdo con el más reciente estudio acerca del número de
fieles que pertenecen a dicha organización fue realizado por el profesor Elio
Masferrer, investigador de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y
presidente de la Asociación Latinoamericana para el Estudio de las Religiones.
En su estudio basado en documentos que inician copias certificadas oficiales de
Gobernación, actualizados hasta julio de 1997, Masferrer concluye que como
máximo, La Luz del Mundo tendría 250 mil seguidores en México. Esta cifra es
mucho menor a la que se publicita frecuentemente y sin ningún sustento, por los
voceros oficiales de la organización (Fuente: Elio Masferrer, ENAH. Trabajo aún sin publicar). [50] Entrevista
con Fernando Flores González y su esposa Carmen Peña. 18 de mayo de 1997. Ambos
pertenecieron al grupo de Los incondicionales y fueron casados por Samuel Joaquín, al
igual que otras dos parejas, en circunstancias como las referidas. [51] Ibíd. [52] Op. cit., Kernberg O. [53] Entrevista
con Moisés Padilla, miembro de la organización desde su niñez. El padre de
Moisés, Primitivo Padilla Haro, fungió como director de la Oficina del Registro
Civil en la colonia Hermosa Provincia y dejó la Iglesia al descubrir que tanto
Moisés como sus dos hijas habían sido abusadas sexualmente cuando eran menores
de edad. (Entrevista realizada el
22 de mayo de 1997, en Guadalajara, en la que refiere el acoso y abuso de que
fue objeto a la edad de 16 años). [54] Op.
cit., Klein M. [55] Entrevista
con Carmen Peña, el 18 de mayo de 1997. Ella refiere haber sido presionada para
posar desnuda en una playa privada del estado de Jalisco para ser fotografiada
junto con otras menores, por mujeres encargadas de los grupos de jóvenes. La
visita a la playa era parte de un retiro espiritual como parte de las actividades de la Luz
del Mundo. Posteriormente se revelaron las fotos y fueron puestas en un sobre,
pidiéndole a Carmen que las entregara como ofrenda personalmente a Samuel
Joaquín. [56] Entrevista
con Karem León, el 18 de mayo de 1997. Ella relata haber participado en bailes
de este tipo junto con otras muchachas; los mismos iban precedidos de ensayos
semanas antes del evento. Nunca se les informó previamente que serían filmadas
o que les sería requerido desnudarse. Las presiones y manipulaciones
psicorreligiosas se llevaron a cabo justo al momento de estar ante la presencia
de quien es considerado una divinidad por dicho grupo social. [57] Op. cit., Klein M. [58] Op. cit., Kernberg O. [59] Ibíd. [60] Ibíd. [61]
Entrevista
con Karem León (18 de mayo de 1997), quien refiere haber sido golpeada y
agredida físicamente por Samuel Joaquín en la cara, sin ningún motivo. La justificación que
se adujo eventualmente fue que ese tipo de acciones le ayudaban al ministro a
relajarse y aliviar sus tensiones nerviosas.
[62] Ibíd. [63] Op. cit., Kernberg O.
[64] Ibíd. [65] Ibíd. [66] Baruk
H. Psiquiatría moral experimental.
México. Fondo de Cultura Económica, 1960. [67] Ibíd. [68] El
Universal, 28 de octubre
de 1997, p. 3. Primera sección. [69] Hochman J. “Miracle, Mystery, and Authority:
The Triangle of Cult Indoctrination”. Psychiatric Annals. 1990;
20 (3), p 183. [70] Le Bon C. The Crowd.
London. Fischer Unwin, 1920. [71] Op.
cit., De la Torre Renée,
p. 117. [72] Freud
S. Totem y Taboo. Obras completas.
Buenos Aires. Amorrortu Editores, 1913, p 13. [73] Op. cit., DSM IV. [74] Ibíd. [75] Ganzaraín
R. “Psicología y psicoterapia de los grupos”. Revista Chilena de
Psicoanálisis. 1996;
13 (1), pp. 24-34.
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