Entrevista con Moisés Padilla Íñiguez

 

La Revista Académica para el Estudio de las Religiones ha incluido esta sección de entrevistas con el fin de acercar a nuestros lectores con los protagonistas. Particularmente con aquellos que resultan relevantes en el contexto sociocultural contemporáneo.

En la temática que nos ocupa en este libro, reconocemos que en el caso de La Luz del Mundo, y más allá de los estudios y análisis que se han presentado, existen dos protagonistas centrales e indispensables: El jerarca Samuel Joaquín y el núcleo de ex miembros que lo han denunciado públicamente y que asimismo han colaborado con distintos académicos aportando  información valiosa.

Por este motivo, hemos seleccionado tres importantes entrevistas con ex integrantes de La Luz del Mundo. No hemos contado con la misma disponibilidad de parte del líder de dicha agrupación para proporcionarnos directamente su versión, o una respuesta específica a los señalamientos que se le han hecho.  Nuestro Comité Editorial ha solicitado, infructuosamente, a través de su secretario ejecutivo de diversas maneras, una entrevista con Samuel Joaquín. Sin embargo, en aras de la equidad y por ser éste el único documento público en donde ha expresado su postura al respecto frente a la sociedad, hemos incluido una reproducción estenográfica del desplegado firmado por Samuel Joaquín, publicado el 29 de octubre del año en curso. Consideramos que su contenido será de interés para nuestros lectores. Así lo indica la trascendencia que representó al menos para la directiva de La Luz del Mundo que habría invertido cerca de un millón de pesos en su publicación simultánea, no sólo en los principales diarios de la capital de nuestro país, sino en las ciudades de mayor influencia de la República e incluso en el extranjero.

El valor de las entrevistas directas no puede soslayarse, ya sea tratándose de una investigación académica, de corroborar versiones periodísticas o simplemente de formarse un criterio objetivo en temas tan controvertidos como los religiosos. Los textos amplios y contextualizados, las preguntas específicas basadas en una metodología seria, son punto de referencia importante en un caso como el de La Luz del Mundo en el que han abundado las opiniones, las versiones periodísticas presentadas con distintos encabezados y los montajes de imágenes de los programas televisivos. El investigador, lo mismo que el ciudadano con sentido común, sabe que no hay nada mejor que ir a las fuentes originales para conocer a fondo un tema.

Las siguientes entrevistas fueron seleccionadas de entre más de treinta horas de conversaciones con ex integrantes de La Luz del Mundo. Las consideramos fuentes primarias creíbles y relevantes para la investigación. Su contenido es sumamente concreto y fue cuidadosamente verificado con metodología de investigación, cubriendo requisitos satisfactorios para disciplinas como la antropología social y las ciencias médicas y de la comunicación. Fueron realizadas entre el 17 y 21 de mayo de 1997, en el Distrito Federal y Guadalajara.

Los nombres de los entrevistados se han proporcionado con el permiso expreso de éstos. Asimismo, hacemos del conocimiento público que tanto ellos como sus representantes legales responsabilizan directamente a la cúpula jerárquica de la Iglesia a la que pertenecían, por cualquier represalia contra ellos y/o sus familias, por haber revelado esta información, en aras del bien de la sociedad y de aumentar el acervo científico sobre el tema.

El contenido de estas entrevistas junto con otras informaciones, compiladas en los últimos meses, han permitido que los científicos sociales pasen de lo que el doctor Fernando González llamara investigaciones cuidadosamente vigiladas (como es el caso del valioso, pero limitado libro de Renée de la Torre), a comenzar a ver lo que Masferrer llama los destellos de la luz. En otras palabras, nos han permitido acercarnos a versiones más apegadas a la realidad, en contraste con la imagen institucional oficial que intentan presentar agrupaciones religiosas como la analizada en este libro, por medio del control o de la distorsión de aquella información que no favorece dichos fines.

Lo que a continuación se reproduce son las partes sustanciales de tres entrevistas que forman parte de un extenso trabajo de investigación de campo.

 

Investigador ¿Cuál es su nombre?
   
Entrevistado Mi nombre completo es Moisés Padilla Íñiguez.
   
Investigador ¿Qué edad tiene usted?
   
Moisés Treinta y tres  años.
   
Investigador ¿Estado civil?
   
Moisés Casado.
   
Investigador ¿Cuál es su ocupación?
   
Moisés Soy comerciante.
   
Investigador ¿Cuántos años perteneció usted a la Iglesia La Luz del Mundo?
   
Moisés Bueno, yo nací en la Iglesia La Luz del Mundo. Todos mis hermanos nacieron en la Iglesia La Luz del Mundo. De ahí hasta que yo tuve dieciocho años, me retiré de esa religión.
   
Investigador ¿Usted ocupó algún cargo dentro de esta agrupación?
   
Moisés Bueno, colaboré en varias funciones. En ese tiempo había solamente un coro en la iglesia, el coro de la gente mayor, de los casados. Sin embargo, yo promoví un coro de jóvenes, el cual era un promedio de 300 voces, de 300 muchachos, y siempre participábamos en los cultos los días jueves y algunas veces los días domingos. También participé dando clases de música en la secundaria, que se localizaba anteriormente por la calle de Arquímedes, en el edificio que se construyó como un albergue.  Después también colaboré en medios políticos como fue la Juventud Popular del estado de Jalisco, en el sentido cultural. Hicimos algunas bandas, algunos conjuntos musicales en varias colonias, pero todo esto era con el fin de tener gente o muchachos jóvenes  que en cualquier momento nosotros los podíamos utilizar para, para ser como vulgarmente se dice, acarreados.
Cuando estábamos en la campaña de Miguel de la Madrid Hurtado,  recuerdo que se me encomendó que yo tenía que llenar 50 camiones de jóvenes, tanto si fuera del coro o si fuera de otros grupos musicales, que tenía en otras colonias aledañas. Pues yo recibiendo esa orden, me di a la tarea de hacerlo. Y, efectivamente se llegaron a llenar esos camiones. Lo que sí vi con tristeza, que cuando llegamos allá, se nos había dicho que nos iban a dar la alimentación. Y la alimentación de todo el transcurso de ese día, en la campaña política de Miguel de la Madrid, que también  participamos cantando en ese coro ( recuerdo la canción de “Camino Real de Colima”), solamente nos fue dado un alimento, que fue un lonche muy pequeño que escasamente se puede decir que más pequeño que mi mano y un juguito Jumex, de los más chiquitos que se dan en los kínders. Y con eso nos trajeron todo el día, hasta toda la noche del viaje y allí.
   
Investigador ¿Usted era el encargado de acarrear los jóvenes para ir a votar?
   
Moisés Sí. Se nos decía que teníamos que votar por el PRI.
   
Investigador ¿Algún otro caso?
   
Moisés Colaboré también con mi padre en el Registro Civil,  que él mantuvo a su cargo por mas de 25 años, con un cargo honorífico.
   
Investigador ¿Qué hacía usted en el Registro Civil?
   
Moisés Le ayudaba a hacer las copias de acta, porque en ese tiempo no había estipulado sacarlos por medio de una máquina copiadora. Se tenía que transcribir del libro a la máquina de escribir.
   
Investigador Me puede platicar ahora, ¿cuál fue su experiencia dentro de La Luz del Mundo? ¿Por qué se salió usted de esta agrupación?
   
Moisés Cuando yo tenía dieciséis años, una de las secuaces que tiene Samuel Joaquín en su casa, que se llama Aidé Avelar, me fue a invitar para que yo fuera a un paseo, a un recreo a Puerto Vallarta. ¿Cómo decir? Unas vacaciones,“vamos de vacaciones con el Hermano Samuel”. Cuando ella me lo estaba diciendo, precisamente en mi domicilio, a mí se me hizo muy extraño que una persona tan importante, o un ser con esa personalidad, tuviera la idea de invitarme a mí en lo personal. Entonces, yo me llené de orgullo, se puede decir. Y fui a avisarle a mi padre que si él me daba permiso. 
   
Investigador ¿Cual es el nombre de su padre?
   
Moisés Mi padre se llamaba Primitivo Padilla Haro, que él fungió como juez de la misma Provincia.
   
Investigador ¿Qué colonia?
   
Moisés De La Hermosa Provincia.
   
Investigador ¿Esto es dentro de la autoridad civil o es dentro del registro de La Luz del Mundo?
   
Moisés Bueno, es un Registro Civil abierto para todo el mundo, pero mi papá lo fundó con la idea de que los hermanos no fueran al exterior. Para que tuvieran una comodidad de llevar a sus bebés a registrar ahí, porque siempre en ese tiempo a los de La Luz del Mundo se les apuntaba, se les juzgaba, se les pisoteaba, y entonces mi padre teniendo ese sentimiento para ayudar a la gente, ese sentimiento humano que siempre tuvo, que en su momento yo también lo hablaré con pruebas. Que fue un hombre que en todo tiempo que estuvo en su cargo, siempre fue en cargos honoríficos y al revés, él participaba de su dinero para darle a la gente  y creo que hay mucha gente que puede ratificar lo que yo digo.
Entonces, yo fui invitado por Aidé Avelar, una de las secuaces de él. 
   
Investigador ¿De quién?
   
Moisés De Samuel Joaquín.
   
Investigador ¿Qué cargo tiene Samuel Joaquín?
   
Moisés Samuel Joaquín es el líder máximo de la Iglesia. Viene siendo, en comparación, como el papa, el dueño de la Iglesia.
Entonces yo fui invitado por esa persona y yo corrí a avisarle a mi padre y él me dijo: “¿Con quién vas a ir?”. Le dije:“Va Aidé y el chofer, Pablo Núñez”. Me dice: “Ten cuidado, cuídate mucho”. Y sacó de su cartera y me dio dinero. “Toma para que gastes”. Y dije: “Bueno está bien”. Èl me dijo: “Dios te bendiga”. Y me fui”.
Cuando ya llegué a la casa, a la Casa Chica que le llamaban, ya me estaban esperando. Llegué, puse la bolsa, la mochilita que yo traía para el traje de baño, la toalla, y me dijeron: “Nos vamos a ir en esta camioneta”. Era una camioneta Dodge King Cab, color verde. Subí la mochila atrás y me dijeron: “No, súbela adelante” y yo me fui en lo que es el King Cab. Viajamos toda la noche, salimos de madrugada y viajamos toda la noche. Aidé iba adelante con el chofer. Después a medio camino, el chofer bajó a orinar. Yo andaba muy cansado por la incomodidad de ese asiento tan pequeño y me fui a la parte de adelante.
Después de eso, llegamos de mañana, muy temprano, y nos recibieron con bebidas exóticas. Principalmente se dirigieron a mí. Se me hizo extraño… por qué un recibimiento de esa manera. Yo pregunté que dónde estaba el Hermano Samuel, le pregunté a Aidé, y me dijo: “Él está arriba, ahorita lo vas a ver”. Comenzamos a subir a la casa,  propiedad de él que está en Puerta Vallarta, a unos 15 minutos de Puerto Vallarta, rumbo hacia Manzanillo y 15 minutos antes de llegar a Mismaloya.
   
Investigador ¿Es un rancho?
   
Moisés No. Es una casa que está en un peñasco, en la parte alta de un cerro; cuando íbamos subiendo Aidé me comentó que los escalones que íbamos pisando, eran simbólicos; que tenían 365 escalones para poder llegar a esa casa. Cuando ya estábamos en la explanada, a pero antes de llegar, yo volteé y vi que él estaba y me dio gusto, más sin embargo él no me saludó y se retiró. Cuando yo llegué le di las gracias y le besé la mano, como es costumbre.
Cuando ya estábamos ahí, pues lo que es las pláticas comunes, había más muchachos adolescentes, muchachas, mujeres, adolescentes también y lo de siempre que es común: las mujeres trabajadoras de ella, como Carmen Rodríguez, Aidé, la hermana de Aidé también y esas siempre ahí de planta.
   
Investigador Perdón, ¿esto en qué fecha fue?
   
Moisés El mes fue en diciembre, porque hacía frío, en la carretera hacía mucho frío... Hace como diecisiete años.
   
Investigador Okey. ¿Qué fue lo qué sucedió?
   
Moisés Esa tarde, cuando se hizo la hora de comida, dieron langosta para todos, y se me hizo una cosa extraordinaria, porque yo nunca en mi vida había comido langosta. Es más, no sabía cómo empezar a comerla. Después todos comimos, un chiste por aquí, unos platicando allá; comenzó a atardecer y yo no vi más a Samuel, a Samuel Joaquín. Ya no lo vi, simplemente se comenzaron a apartar las personas, es decir, las que ya tenían experiencia sobre hechos ilícitos, se comenzaron a meter, a meter, a meter, a meter a las habitaciones de la casa y yo me quedé así como… pues precisamente como un novato, yo no sabía. “¿Dónde voy a dormir?; ¿voy a dormir en una camioneta, o voy a dormir aquí afuera en el patio, o voy a ir a una habitación?”.  Después me dijeron que me tenía que bajar porque tenía que dormir en la camioneta. Bajé a dormir y en la mañana muy temprano, han de haber sido como las 6:30 de la mañana, cuando Samuel Joaquín me despierta y me dice que si lo acompaño a lavar una camioneta Van, una Chevy color café de ese mismo año y yo le dije: “Sí, con mucho gusto”. Dice: “Bueno vámonos”. Ya entre personas que se levantaron a saludarlo, han de haber sido, poquito, casi cercano a las 7:00 de la mañana.
Y pues yo en una forma muy obediente y muy presta, como siempre se nos ha educado, abrí la puerta corrediza para introducirme a la parte de atrás  y me dijo: “No, vente adelante”, pero dije:“Bueno, ¿qué no van a ir las demás personas?”. Y me dijo: “No, vamos a ir tú y yo solos”.
Volví a cerrar la puerta, abrí la puerta contraria al chofer y me incorporé. Samuel Joaquín se subió a la camioneta y arrancó. Cuando íbamos en el camino, yo me sentía el ser más honrado del planeta. ¡Yo no creía que yo fuera a viajar con un ser tan extraordinario! Por lo menos así lo teníamos entendido, y sentido también, porque eran nuestros sentimientos. 
Cuando ya llegamos a Mismaloya, él se desvió hacia el lado derecho.  Estamos hablando que su casa está en un peñasco, está la carretera y luego siguen más casas y luego ya está el mar.  Entonces viajamos y de este lado se abrió de la carretera para introducirse a donde estaba el río. Era un lugar despoblado, recuerdo había muchas piedras, piedras de río... inclusive hay por allí un castillo en donde se filmó la película La noche de la iguana, con Elizabeth Taylor, si no mal recuerdo. Cuando llegamos a esa parte, él acercó lo más posible la camioneta al río.  Después me dice que ya íbamos a lavarla. Busqué algo para ver si traía un bote, un balde, algo para lavarle, una cubeta. Me di cuenta que no.  Entonces dije: “Qué extraño que me invite a lavar una camioneta y no haya algo con qué lavarla”, mas sin embargo, yo, presto en mi reacción, dije: “Tengo que buscar algo para que el siervo de Dios no se moleste, tengo que buscar algo para comenzar a lavar”, y me encontré un bote viejo. Y dije: “Con éste le comienzo a echar agua”.
Se acerca Samuel Joaquín y me dice: “Ahorita vengo voy a orinar”. Fue al río y cuando más o menos le llegaba el agua hasta sus rodillas (bueno yo me imaginé que estaba orinando y yo no le di importancia) y seguí lavando la camioneta en una forma rápida y siempre ese concepto yo tenía, que debería ser un hombre presto, un hombre pronto a hacer la voluntad del rey como así se nos había enseñado. 
Cuando él regresa me dice que no había podido orinar y yo le dije: “¿Por qué no puede orinar si fue a orinar?” Me dijo: “Es que estoy enfermo de la próstata no puedo orinar y por prescripción médica el doctor me ha dicho que cuando me pase eso necesito que un hombre orine. Ver que un hombre orine para poder yo orinar”. Entonces como vi que él se dirigía a mi persona, yo le dije: “Es que yo no tengo ganas de orinar”. En una voz de mando me dice: “Pero tienes que orinar”. Entonces yo me sentí frío por de quien venía esa orden.  Entonces, yo dije: “Pero es que no tengo ganas de orinar”. Y se acercó y yo me hice para atrás. Pero, como esperando que él me hiciera algo. Entonces comencé a sudar. Mi cuerpo lo sentía frío, temblaba. Y me dice: “No tengas miedo, ven”. Entonces me abrazó, como se pueden abrazar dos amigos. Me abrazó, y me llevó hasta el Van, hacia la camioneta. Y él se recargó. Primeramente; cuando me abrazó, me llevó hacia el Van, después en el Van volteó y me empezó a agarrar el pene. Después él se bajo los shorts que traía y se agarró con la mano izquierda  de donde se abre la puerta y se agachó para que yo tuviera la relación sexual con él.
Después yo llevé un trauma tremendo y ya no quise saber nada de él. Después, él notó mi reacción que en el camino yo no le dirigí la palabra para nada. Inmediatamente, esa misma tarde, yo ya estaba en Guadalajara.
   
Investigador ¿Hubo penetración?
   
Moisés Sí, sí hubo penetración.
   
Investigador ¿De él hacia usted o de usted hacia él?
   
Moisés Yo hacia él. 
   
Investigador ¿Esto fue en varias ocasiones?
   
Moisés No, fue una sola ocasión.
   
Investigador ¿Hubo algún forcejeo, alguna violencia física para realizar este acto?
   
Moisés Considero que violencia física no la hubo, pero si hubo más que eso: la violencia emocional. La alevosía y ventaja de la imagen que uno lo tiene. Entonces, considero que fue más que un forcejeo. Porque un trauma que te hagan en tu cuerpo se sana en quince días, en un mes te sanas, de lo mío han pasado diecisiete años y no ha sanado.
   
Investigador ¿Él le hizo alguna argumentación en el sentido de por qué el estaba abusando de usted de esta manera?
   
Moisés En el camino yo no le contesté nada a sus preguntas, mas sin embargo, el interrumpía el silencio diciéndome que no me sintiera mal, que los hombres de Dios deben de ser perfectos, que deben de tener el amor total, tanto de una mujer como de un hombre. Y él se consideraba como un ángel y él decía que él no tenía sexo. Él era un ángel, no tenía sexo. Él podía tener placer con un hombre o podía tener el placer con una mujer.
   
Investigador ¿Son palabras textuales de él?
   
Moisés Así es. Que no pecaba tampoco. Que él asumía todos los pecados de los hermanos. O sea, si los hermanos pecaban, él era el intercesor ante Dios de todos los pecados de los hermanos. Me daba a entender que él era inmune a los pecados o a la maldad. Porque él es el que agarraba la maldad para decir: “Perdona a estos que pecaron”. Y que él no pecaba.  
   
Investigador ¿Cuáles fueron los efectos emocionales que usted tuvo a raíz de este abuso?
   
Moisés Pues, fueron bastantes. Fue mucha soledad. Bajé bastante en las calificaciones, estaba yo en la secundaria. Llegué a estar en la preparatoria y de plano ahí fue cuando yo, en segundo semestre,  yo no pude continuar. Era un hombre que estaba muriendo en vida, que estaba enloqueciendo, vamos. Recuerdo que el maestro de matemáticas, que en el momento no recuerdo ahorita su nombre, trabajaba en la siderúrgica mexicana, me dijo: “Padilla, usted ha bajado mucho en calificaciones, ¿qué sucede con usted?” Lo dijo eso saliendo de clases, estábamos en el balcón de la escuela. “Le hice una pregunta demasiado sencilla y no me la contestó”. Entonces yo me volteé y comencé a llorar. Y me dice: “No se preocupe, si usted quiere un 100, le doy un 100, si quiere un 80 le doy un 80, y no necesita hacer examen, pero quiero que usted sepa que cuenta con un amigo. Si usted se siente lesionado platíquemelo. Quiero que usted sepa que soy un amigo”, entonces yo le platiqué y me dijo: “Quiero ayudarte, pero no sé cómo ayudarte. Quisiera conectarte con la Universidad de Guadalajara y apoyarte por ese lado, pero no lo vamos a poder lograr. Tu problema es más grande de lo que tú te imaginas; para poder vencer a ese tipo no es tan fácil, yo tengo antecedentes desde su padre y no es tan fácil, lo único que te puedo decir, que te acerques más a Dios y que tengas paciencia, es lo único que como amigo, como maestro tuyo de matemáticas te puedo decir”.
   
Investigador ¿Cuál es el nombre de ésta persona?
   
Moisés No recuerdo, era un maestro de matemáticas.
   
Investigador Para inducirle a usted a esta experiencia con Samuel Joaquín, ¿qué tipo de bebidas usted tomó?
   
Moisés Cuando llegamos y que nos recibieron con bebidas exóticas, recuerdo que la bebida que me dieron a mí, era un coco con fruta arriba encajada, con un popote muy extraño. Era un popote grueso y no era tan delgado como los otros, como para poder tomar más. Entonces sí noté que cuando ¿qué serían?, algunos quince minutos que yo había ingerido esa bebida, noté que mi pene se paró, mas no había excitación.
   
Investigador ¿Recuerda qué tipo de bebida era?
   
Moisés No precisamente era una bebida específica, que decir era un agua de coco o un jugo de naranja; era una revoltura de frutas o jugos de frutas con algunos licores, pero no sabían fuerte.
   
Investigador ¿Los efectos de estas bebidas siguieron hasta el siguiente día, cuando fue el abuso?
   
Moisés Solamente mucha sed, mucha sed, sí noté que tenía bastante sed.
   
Investigador De la experiencia, ¿usted le dijo a algún familiar, a su padre tal vez?
   
Moisés No era fácil comunicarle a mis padres, puesto que ellos estaban muy acercados a la Iglesia. Yo veía que mi padre se sentía orgulloso de que su hijo, en mi caso, estuviera dirigiendo un coro de jóvenes, mismo que yo formé; que participara en la cuestiones políticas en la Provincia y a nivel estatal; inclusive tengo algunos diplomas. También otro hermano era Incondicional. Y para esto a mi papá le llenaba de orgullo que sus hijos estuvieran activos en la Iglesia La Luz del Mundo, entonces no era fácil poderle decir, esto lo fui callando o me lo fui tragando, o me fue consumiendo hasta que una de mis hermanas... recuerdo que la vi, estaba en su recámara y se acercó y en una forma muy triste me dice: “Moi, quiero irme de la casa y quiero darte un abrazo”. “¿Por qué te vas? “Es que quiero irme”. “Pero dime, ¿por qué te vas?” Para no hacer muy largo esto, después casi de una hora de estarle diciendo “dime, dime, dime”, me dijo: “Fui violada por el Hermano Samuel”. 
   
Investigador ¿Quién es esta persona?
   
Moisés Martha Padilla. Entonces ella fue violada por Samuel Joaquín.
   
Investigador ¿A los cuántos años?
   
Moisés Ha de haber tenido de trece a catorce años, también ella mantuvo ese silencio. 
   
Investigador Cuando ella le dijo esto, ¿qué edad tenía usted o ella?
   
Moisés Ella es mayor que yo. Yo ya tenía dieciocho, años ella tenía diecinueve; creo nos llevamos con un año y yo le dije: “No te vas, yo te voy a apoyar, pero necesito saber quien te llevó ahí, yo necesito defenderte. No estás sola, yo te voy a defender”. Dice ella: “Fui llevada por mi propia madre”.
   
Investigador ¿Cuál es el nombre de su madre?
   
Moisés María Íñiguez
   
Investigador ¿Ella vive todavía?
   
Moisés Todavía vive, entonces (la entrevista se interrumpe por el llanto) después me di cuenta que mi madre había llevado también a Magdalena Padilla, que es una de las mujeres que trabajaron para él, porque ella ya tiene un año que salió. Entonces Magdalena Padilla, que actualmente no ha querido declarar y fue manipulada y enseñada y trabajada para llevarle más muchachas a él para violarlas y ella participar también en la seducción y la violación sexual a las niñas.
Después no pude  resistir  más  y  le  comuniqué  a mi padre, y él en una forma seria —recuerdo que yo no quería decirle—. Simplemente le dije que nos pusiéramos en ayuno una semana y que después de ese ayuno yo le iba a comentar.
Pero él no pudo y me decía que se lo dijera (silencio por el llanto). Entonces yo ya no aguanté y le dije: “Se trata de esto, de esto, de esto...”. Me abrazó y me dijo: “Yo soy tu padre, tú eres mi hijo; ustedes son mis hijos, ustedes cuentan conmigo y si hay que ofrendar nuestra vida en la memoria limpia de lo que es la vida y lo que es Dios en una forma limpia, vamos a seguir adelante”. Cuando comenzamos a hacer las investigaciones recuerdo que él me dijo: “No le comentes nada a tu madre de lo que me has dicho”. Él ya sabía o sospechaba. Después, ya cuando se hizo toda la investigación fuimos a casas de hermanos que también se habían salido, que nos habían dicho que no les habláramos que porque ellos eran impíos, que eran malos, que eran lo peor de las personas, fuimos con ellos a ver de qué se trataba y nos dimos cuenta con tristeza que estaban igual que nosotros, quizás hasta peor...
Después fue una... si se puede llamar vida de lo más dolorosa, de lo más triste, no por un año, por muchos años. Mi madre jaló a todos mis hermanos y ellos quisieron también jalarme, mi madre  también quiso jalarme y yo le dije: “Madre, yo no te puedo seguir a ese lado, discúlpame, eres mi madre pero en la maldad no tengo madre, no tengo padre; yo tengo una vida que es prestada y la tengo que entregar algún día y es muy personal, yo no puedo seguirte”. Ella, al no ver que yo cedía a visitarla o a ir a la Provincia o ir a los cultos religiosos, trabajó a mis hermanos al grado de ser tanto, tanto, tanto, el odio que ella manipuló en ellos, que trataron de matarme en dos ocasiones.
Y después mi padre comenzó a estar muy enfermo, se quedó diabético. Era un hombre que después de que mi madre lo abandonó, yo dije: “Yo me voy a dormir contigo”. Y yo dormía ahí en su mismo cuarto. Y yo veía que a veces era la noche y él dentro de su sueño, él brincaba de estrés o de un shock nervioso que le pegaba. Y a raíz de eso le pegó una embolia.
Y fuimos a denunciarlo a México, a la Secretaría de Gobernación, a cultos religiosos, que ahí nos atendió un señor ya grande, como de unos 70 años, un señor gordito, bajito él.
   
Investigador ¿Eso fue en que año?
   
Moisés En el 82.
   
Investigador ¿Usted fue a denunciarlo?
   
Moisés Juntamente con mi padre. Recuerdo que en el tren en el que íbamos, siempre traíamos cola, estoy hablando de hermanos de la Provincia que nos seguían para ver a donde íbamos. Fuimos a Gobernación, el señor encargado de la oficina de cultos religiosos, donde se hacen los registros, sacó un block donde estaban muchos expedientes y me dijo: “Aquí están violaciones desde Aarón y Samuel y gente que trabaja para Samuel”.
   
Investigador ¿Recuerda el nombre de esta persona?
   
Moisés La verdad no recuerdo. Fue el año del 82. Un señor bajito, un poco robusto, de unos 70 años de edad.
   
Investigador ¿Recuerda usted el cargo de esta persona?
   
Moisés Yo considero que para la edad que él tenía, debería de ser algún encargado. No pudo haber sido un empleado normal.
   
Investigador Y usted, ¿qué fue a denunciarles a ellos?
   
Moisés Era una denuncia completa. Tanto del abuso sexual de mi hermana como el mío. Entonces después de una plática que tuvimos con él, el señor nos dijo: “Pueden ustedes levantar su denuncia, pero será una denuncia que estará rezagada igual que éstas. Ustedes formen pruebas evidentes y vayan, no sé, quizás al extranjero, o si tiene usted alguna amistad con un gobernador que lleven una amistad muy fuerte, que no se vaya a vender. Solamente él puede ayudarlo. O una persona aquí en México”. Mi padre dijo: “Sí, yo tengo un amigo, un amigo que cursó conmigo la primaria”. Entonces mi padre dijo: “Voy a ir con él”. Mi padre, muy contento, se levantó y se despidió del anciano que trabajaba allí y nos fuimos al hotel. En el hotel buscamos en la Sección Amarilla, comenzamos a buscar por los apellidos a su amigo, era muy sencillo. Entonces, cuando ya vimos los apellidos, fue muy fácil. Llegamos a la oficina de él, y cuando vio a mi papá lo saludó y todo. Reconoció que mi papá había sido su compañero en la primaria, mas sin embargo le dijo: “Discúlpame, no te puedo ayudar. En este momento no te pudo ayudar, tengo muchos pendientes, tengo muchos compromisos, tengo mucho trabajo, no te puedo ayudar”.Recuerdo que mi papá se dio la vuelta, ni siquiera le dio la mano para despedirse, simplemente me dijo: “Hijo, vámonos”.
Nos salimos, y de ahí nos regresamos al hotel, después fuimos a Televisa. Y quisimos hablar con un tal Healy, que en ese tiempo tenía un programa de 60 minutos, pero nos atendió una señorita y nos dijo que no podíamos hacer nada si no teníamos pruebas. Y mi papá le dijo: “¿Qué ocupas? ¿Que vaya mi hija otra vez y que le tome fotos?” Entonces dice la señorita: “Es que así no se puede, usted necesita tener una denuncia para poder nosotros pasarlo a la luz pública”.
   
Investigador ¿Se presentó alguna denuncia?
   
Moisés Nos venimos decepcionados completamente y llegamos a Guadalajara. Y por ese tiempo no se movió ya más del asunto. Llevábamos comunicación con algunas personas que se habían salido y mi papá también decía lo mismo: “Todo tiene un principio, todo tiene un fin. Quizás no me va tocar verlo a mí, pero a ti te va a tocar. Entonces debes tener confianza en Dios, debes de tener confianza en ti mismo, trata de que tus obras sean buenas para que tengas un buen resultado, que tú puedas ver lo que mis ojos ya no van a poder ver. Yo me siento enfermo, yo ya voy a morir, pero créeme que me voy muy tranquilo porque sé que todas las cosas que he hecho, las he hecho por amor”.
Mi padre puso el Registro Civil, como lo acabo de mencionar. Fundó el sanatorio Aarón Joaquín. La ambulancia que estaba también allí en el sanatorio, mi padre la regaló, una camioneta Ford nuevecita que la tenía en la tintorería Monarca que actualmente existe; él la donó. Puso la planta de luz, porque en ese tiempo la colonia no tenía luz. Mas sin embargo, él me platicaba que a veces se quedaba hasta sin dinero para conseguir gasolina para la planta, para que toda la Iglesia estuviera alumbrada.
Después, él también mantuvo el correo y puso la escuela primaria Benito Juárez. También puso una escuela técnica, porque el veía que los hermanos eran personas discriminadas y él quería que los hermanos no solamente fueran personas que se dedicaran a hacer adobes, ladrillos, salsa, como se acostumbraba. El quería que fueran personas preparadas. Y para eso les puso un taller de carpintería, un taller de electricidad, un taller de mecánica. En fin, lo que es una escuelita técnica. Dentro de lo que se pudiera hacer, por los recursos.
También participó en lo que fue la campaña de alfabetización, que hay documentos que yo puedo avalarlo con eso, y fue a nivel nacional el primero en levantar la bandera blanca en señal de que no había ningún analfabeta en la colonia La Hermosa Provincia. Y eso lo avalan fotografías y libros donde firmaba el presidente Díaz Ordaz y los gobernadores del estado y aun maestros. 
   
Investigador ¿Su padre todavía vive?
   
Moisés El falleció hace dos años.
   
Investigador ¿Y su mamá?
   
Moisés Vive todavía.
   
Investigador ¿A qué actividad se dedica?
   
Moisés Pues la verdad desconozco su actividad. Pero yo no sé, si no tiene una actividad, ¿cómo puede mantenerse, no?
   
Investigador ¿Por qué razón usted no denunció estos hechos a la autoridad local?
   
Moisés Cuando uno está herido, en ese momento... quizás si hubiera sido por otro ser, por otra persona, quizás era más sencillo. En ese caso estamos hablando de que es una persona que es un dios para ti, es más que un padre. Hay una confusión, porque yo nací en la Iglesia. Desde chiquito mis rodillas se hincaban en ese templo, y a mí me enseñaron a cantar como ellos cantan, me enseñaron a pensar como ellos piensan. Mas sin embargo, yo recuerdo que dentro de mi niñez, siempre yo le decía: “Yo quiero ser un hombre libre, un hombre que lleve una vida sin fanatismos. Una vida abierta”. Mas sin embargo, eso me ayudó a no ser como las otras personas que pasan ese tipo de actos ilícitos y al rato los toman como buenos, como una bendición. Yo no quiero apartarme de la razón. Yo lo repruebo. Y aun si mi vida fuera motivo de ofrendar dentro de esta lucha, yo no me rajo y estoy dispuesto a seguir hasta el final. Todo para que esto se esclarezca y México crezca. México necesita quitarse todas las lacras para tener una fortaleza, tanto moral como económica.
   
Investigador ¿Usted es practicante de alguna religión actualmente?
   
Moisés Actualmente mi religión es Dios. Considero que Dios no tiene sucursales, no necesita adoración, no necesita cánticos. Creo que lo que necesita, es su obra, que su cuerpo crezca. ¿Cómo va a crecer, a hacer el bien?
   
Investigador ¿Asiste usted a una iglesia?
   
Moisés No asisto. Pero he ido a iglesias, respeto sus decisiones, y ahora sí, al cien por ciento de la palabra, me considero un hombre católico. Un hombre universal, en mi vida espiritual. Respeto al cristiano, respeto al judío, respeto al hindú, porque creo que todos nos encausamos hacia un mismo Dios. Entonces se puede decir que mi credo es Dios, mi religión es Dios y todo aquello que pueda significar algo que fomente, el crecimiento a lo que es bueno.
También hago la aclaración que no terminé, quizás por lo mismo nervioso que uno se pone. También no lo denuncié porque yo también sabía que Samuel Joaquín es un político más dentro de México. Él compra leyes. Desgraciadamente, la corrupción en México es grande. Había un periódico que se llamaba o se llama El Látigo, no sé si exista todavía. Me dijo: “Ven, yo voy a sacar y voy a publicar”. Me sacó toda la información. Y al siguiente día se hizo que no me conocía. Yo seguía yendo, seguía yendo, él traía un carro viejo todo chocado, un Rambler y después el señor traía una camioneta Ford Lobo roja con franjas en tonos también rojos a los lados.  
   
Investigador ¿Quién era el señor?
   
Moisés No recuerdo, era el director del periódico El Látigo. Era un periódico local, chiquito, amarillista. O, sea, él (Samuel) está acostumbrado a dar dinero a toda la gente.




Fin de la entrevista.